El maullido es el idioma que los gatos reservan casi en exclusiva para nosotros: entre ellos apenas maúllan. Así que cuando tu gato maúlla mucho, te está hablando. El reto es entender qué te pide.
Qué te intenta decir
Las causas más habituales de un gato maullador son:
- Hambre o sed. La más típica: reclama comida, sobre todo a horas fijas. Revisa también que tenga agua fresca.
- Aburrimiento y falta de estímulo. Un gato sin juego ni entretenimiento maúlla para que le hagas caso.
- Reclamo de atención. Ha aprendido que maullando consigue que le mires, le hables o le abras una puerta.
- Celo. Los gatos sin esterilizar maúllan de forma intensa y persistente en época de celo.
- Estrés o cambios. Una mudanza, un gato nuevo o cambios en la rutina disparan los maullidos.
- Edad. Los gatos mayores pueden maullar más, a veces desorientados, sobre todo de noche.
Maullidos por la noche
Es una de las quejas más frecuentes. De noche el gato está en su momento más activo (son crepusculares) y, si ha dormido todo el día, tiene energía de sobra para reclamarte. La solución no es regañarle, sino cansarlo antes de dormir:
- Haz una sesión de juego intensa por la noche, hasta que "cace" de verdad.
- Dale su ración principal justo después: caza, come y duerme, como en la naturaleza.
- Deja un comedero interactivo o dispensador para la madrugada.
- No acudas corriendo cada vez que maúlle de noche, o aprenderá que funciona.
Cuándo es un problema de salud
Si tu gato empieza a maullar mucho más de lo normal de golpe, no lo ignores. Un maullido nuevo e insistente puede indicar dolor, hipertiroidismo (frecuente en gatos mayores), problemas urinarios u otras molestias. Ante un cambio brusco, acude al veterinario.
Cómo reducir los maullidos
- Cubre bien lo básico: comida a horas regulares, agua limpia y arenero impecable. Un gato con sus necesidades cubiertas maúlla menos.
- Enriquece su entorno: rascadores, sitios en alto, juguetes y ratos de juego diarios combaten el aburrimiento.
- No refuerces el capricho: si maúlla por atención, no se la des justo en ese momento; espera a que calle unos segundos.
- Esteriliza: elimina por completo los maullidos de celo (y es mejor para su salud).
- Ten paciencia con los mayores: dales rutina, seguridad y revisiones veterinarias.
Ten en cuenta también la raza: un Siamés es un charlatán por naturaleza y siempre "hablará" más que un British Shorthair tranquilo. Conocer a tu gato es el primer paso para entender lo que te dice.