A casi ningún gato le gusta viajar: son animales de territorio, y subirse a un coche es sacarlos de su mundo conocido. Pero con preparación (empezando días antes, no el mismo día) un trayecto en coche deja de ser un drama de maullidos. Te contamos cómo hacerlo paso a paso.

Antes del viaje: que el transportín sea su amigo

El error número uno es sacar el transportín solo el día del veterinario. El gato lo asocia a "algo malo" y se esconde en cuanto lo ve.

  • Deja el transportín abierto en casa durante semanas, con una mantita y algún premio dentro. Que entre y salga a su aire.
  • Elige uno rígido, estable y con apertura superior: sacar y meter al gato por arriba es mucho más fácil.
  • Si aun así se resiste, tenemos una guía entera sobre cómo acostumbrar al gato al transportín.

Prepara el coche

  • El transportín siempre sujeto. Pásale el cinturón de seguridad o colócalo en el suelo, detrás de un asiento delantero, donde no se mueva. Un gato suelto por el coche es un peligro para él y para quien conduce.
  • Nunca lo lleves suelto ni en brazos. Puede meterse bajo los pedales o salir disparado en un frenazo.
  • Feromonas calmantes. Rociar Feliway dentro del transportín unos 15 minutos antes (nunca con el gato dentro) ayuda a que se sienta seguro.

Durante el viaje

  • Estómago ligero. Dale de comer poco y unas 2-3 horas antes para reducir el riesgo de mareo y vómitos.
  • No lo saques del transportín en marcha, por muy lastimero que maúlle. Háblale con voz tranquila.
  • Para las paradas, ten a mano un arnés antiescape: si necesitas abrir el transportín, el gato no saldrá corriendo.
  • Ofrécele agua en las paradas con un bebedero portátil; muchos gatos no beben en marcha, pero conviene tenerlo.
  • Ventilación y temperatura. Nada de sol directo sobre el transportín, y jamás lo dejes solo en el coche: en verano se convierte en un horno en minutos.

Si el viaje es largo

  • Haz paradas cada 2-3 horas para comprobar cómo está.
  • Lleva un arenero portátil y ofréceselo en las paradas largas (muchos aguantan, pero mejor prevenir).
  • No lo saques a pasear a zonas desconocidas: entre el arnés y la correa, y siempre con cuidado.

Señales de que lo está pasando mal

Vigila si aparece jadeo con la boca abierta, babeo, maullidos constantes o pupilas muy dilatadas. Un poco de estrés es normal; si es intenso o vomita mucho, consúltalo con tu veterinario: existen opciones para gatos que viajan fatal.

Errores que debes evitar

  • Soltarlo en el coche "para que vaya cómodo". Es la causa más común de sustos.
  • Sedarlo por tu cuenta. Nunca des medicación sin que la recete el veterinario.
  • Dejarlo solo en el coche, ni un minuto, ni con la ventanilla bajada.

Con el transportín bien trabajado y estos cuidados, la mayoría de gatos acaban tolerando el coche mucho mejor de lo que esperabas. La paciencia de las primeras veces se paga sola.

👉 Sigue preparándote con cómo acostumbrar a tu gato al transportín y, si el estrés le da por orinar fuera del arenero, con por qué tu gato hace pis fuera del arenero.

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